Las patas de pollo forman parte de la gastronomía tradicional de numerosos países y, aunque durante mucho tiempo fueron consideradas un alimento secundario, hoy han despertado interés por su contenido de colágeno y otros nutrientes. La imagen que circula en redes sociales muestra patas de pollo crudas y preparadas en un caldo, acompañada del mensaje: “Médicos recomiendan el consumo de patas de pollo”.
Sin embargo, conviene hacer una diferencia importante: que las patas de pollo puedan formar parte de una alimentación saludable no significa que los médicos las recomienden como un tratamiento para enfermedades ni que consumirlas produzca automáticamente beneficios extraordinarios.
¿Qué tienen de especial las patas de pollo?
Una de las características más llamativas de las patas de pollo es que contienen una cantidad importante de tejido conectivo, piel, tendones y estructuras ricas en colágeno. De hecho, diferentes investigaciones han estudiado las patas de pollo como materia prima para obtener gelatina y colágeno.
Un estudio publicado en Polymers encontró que el colágeno representa una proporción importante de las proteínas presentes en las patas de pollo utilizadas para extracción. Esto explica por qué este alimento se utiliza en caldos y preparaciones que adquieren una textura gelatinosa después de la cocción.
El colágeno es una proteína estructural que participa en tejidos como la piel, los huesos, los cartílagos y los tendones. No obstante, consumir un alimento rico en colágeno no significa que el organismo envíe ese colágeno directamente a una zona determinada del cuerpo.
¿El colágeno de las patas de pollo puede beneficiar al organismo?
Esta es una de las partes que más confusión genera en las publicaciones virales. El cuerpo digiere las proteínas y las transforma en aminoácidos y péptidos que posteriormente utiliza de acuerdo con sus necesidades.
Existen investigaciones sobre suplementos de colágeno hidrolizado que han encontrado posibles efectos favorables en determinados aspectos de la piel y la salud musculoesquelética. Una revisión de 2026 que reunió múltiples revisiones sistemáticas y ensayos clínicos encontró resultados favorables asociados con la suplementación de colágeno en algunos resultados relacionados con piel, huesos y músculos, aunque los autores también señalan diferencias entre estudios y limitaciones de la evidencia.
Esto no equivale a demostrar que comer patas de pollo tenga exactamente los mismos efectos que tomar un suplemento de colágeno estudiado en un ensayo clínico. Son productos diferentes y las cantidades, formas de absorción y composición pueden variar.
¿Pueden ayudar a la piel?
El colágeno tiene una función estructural importante en la piel y, por esa razón, es frecuente encontrar afirmaciones en internet que relacionan las patas de pollo con una piel más joven o con la eliminación de las arrugas.
La evidencia científica permite afirmar que el colágeno es importante para la estructura y elasticidad de la piel, pero no permite decir que comer patas de pollo sea un tratamiento contra el envejecimiento.
Algunos estudios sobre suplementos de colágeno hidrolizado han encontrado mejoras en parámetros como hidratación y elasticidad de la piel. Sin embargo, esos resultados no deben trasladarse automáticamente a cualquier alimento que contenga colágeno.
¿Y qué ocurre con las articulaciones?
También se ha investigado el colágeno en relación con las articulaciones. Algunos ensayos clínicos con suplementos específicos de colágeno han observado reducciones en determinadas molestias articulares.
Pero nuevamente existe una diferencia entre consumir un suplemento estandarizado y comer una preparación tradicional de patas de pollo. Por eso, no sería correcto afirmar que este alimento puede curar la artritis, regenerar cartílagos o sustituir un tratamiento médico.
El caldo de patas de pollo también puede aportar nutrientes
Las patas suelen utilizarse para preparar sopas y caldos. Durante la cocción prolongada, parte del colágeno y otros componentes del tejido conectivo pasan al líquido y contribuyen a su textura característica.
Además, el valor nutricional del plato final dependerá de los ingredientes utilizados. Si se prepara con verduras como zanahoria, cebolla, auyama, apio u otras hortalizas, el resultado puede formar parte de una comida variada.
Por eso, más que considerar las patas de pollo como un “alimento milagroso”, es más apropiado verlas como una fuente alimentaria que puede incorporarse ocasionalmente dentro de una dieta equilibrada.
¿Hay que tener cuidado al prepararlas?
Sí. Las patas de pollo son un producto de origen aviar y deben manipularse y cocinarse correctamente. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) recomienda cocinar las aves hasta alcanzar una temperatura interna mínima de 165 °F (73,9 °C), utilizando un termómetro para alimentos.
También es importante evitar la contaminación cruzada entre el pollo crudo y otros alimentos. Las superficies, utensilios y manos que entren en contacto con el producto crudo deben limpiarse adecuadamente.
La cocción es especialmente importante porque las bacterias dañinas no siempre pueden detectarse mediante el olor, el color o la apariencia del alimento.
¿Quiénes deberían moderar su consumo?
La forma de preparación es importante. Un plato de patas de pollo puede convertirse en una comida mucho más calórica si se acompaña de grandes cantidades de grasas, salsas o ingredientes muy salados.
Las personas que tienen enfermedades o condiciones que requieren controlar determinados nutrientes, como el sodio, las grasas o las calorías, deberían considerar la preparación completa y no solamente el alimento principal.
En caso de seguir una dieta indicada por un médico o nutricionista, lo adecuado es consultar cómo incorporar este tipo de alimentos de acuerdo con las necesidades individuales.
¿Es verdad que los médicos recomiendan comer patas de pollo?
La afirmación necesita matizarse. Las patas de pollo contienen colágeno y pueden formar parte de una alimentación variada, pero no existe fundamento para presentar su consumo como una recomendación médica universal o como una solución para enfermedades.
La investigación científica sobre colágeno es interesante y continúa creciendo, pero los resultados obtenidos con suplementos específicos no deben convertirse automáticamente en promesas sobre un alimento tradicional.
La conclusión
Las patas de pollo pueden ser un alimento nutritivo y una fuente de proteínas y colágeno, además de formar parte de preparaciones tradicionales como sopas y caldos. Su composición explica el interés científico que existe alrededor de este producto.
Sin embargo, no son un medicamento ni un alimento milagroso. No hay que atribuirles la capacidad de curar enfermedades, eliminar arrugas o regenerar articulaciones por el simple hecho de contener colágeno.
La mejor manera de aprovecharlas es incorporarlas dentro de una alimentación equilibrada, preparar el pollo de manera segura y evitar sustituir tratamientos médicos por consejos encontrados en publicaciones virales de redes sociales.