Un conflicto escolar relacionado con el uso de un teléfono celular terminó convirtiéndose en una seria denuncia después de que la madre de un estudiante de 16 años asegurara que la directora del centro educativo habría mordido al adolescente durante un forcejeo.
El hecho fue reportado en agosto de 2025 en el Colegio Nacional General Alcibíades Ibáñez Rojas, ubicado en San Juan Bautista, departamento de Misiones, Paraguay.
Según la versión de la madre, el estudiante se encontraba utilizando su teléfono durante el horario de clases cuando la directora intentó retirárselo. El joven presuntamente se resistió y se produjo un forcejeo en el que, según la denuncia familiar, la autoridad escolar habría mordido una de sus manos para conseguir que soltara el aparato.
La directora ofreció una versión diferente. Reconoció que hubo resistencia y que finalmente retiró el teléfono, pero negó haber mordido al estudiante. Por esta razón, la supuesta agresión debe presentarse como una denuncia y no como un hecho definitivamente demostrado.
Todo comenzó por el uso de un teléfono durante la clase
De acuerdo con la información publicada originalmente sobre el caso, el adolescente tenía 16 años y se encontraba utilizando un teléfono celular dentro del aula.
El centro educativo mantenía restricciones relacionadas con el uso de dispositivos durante las clases, por lo que inicialmente el estudiante habría recibido una indicación para guardar el aparato.
La directora explicó posteriormente que mientras recorría los pasillos observó al joven utilizando nuevamente el teléfono.
Fue entonces cuando decidió intervenir directamente y solicitarle que entregara el dispositivo.
El estudiante presuntamente se negó a entregar el aparato
Según las versiones conocidas, el adolescente no quiso entregar inmediatamente el teléfono.
A partir de ese momento comenzó un forcejeo entre ambos.
La madre reconoció públicamente que entendía que el colegio tuviera normas relacionadas con el uso de celulares durante las clases.
Su reclamo estaba centrado en la manera en que, según ella, se produjo la intervención.
La madre hizo una fuerte acusación
La mujer aseguró que durante el forcejeo la directora habría mordido la mano de su hijo para lograr que soltara el teléfono.
Según su relato, consideraba correcto que existieran sanciones por utilizar celulares dentro del aula, pero sostuvo que cualquier procedimiento disciplinario debía realizarse sin agresiones físicas.
La familia solicitó explicaciones sobre lo ocurrido y pidió que la situación fuera aclarada.
La directora negó haber mordido al estudiante
La directora rechazó expresamente esa parte de la denuncia.
Según su versión, efectivamente intentó retirar el teléfono porque el estudiante continuaba utilizándolo después de haber recibido una advertencia.
También reconoció que existió resistencia durante el procedimiento y que finalmente consiguió quedarse con el aparato.
Sin embargo, negó que hubiera mordido al adolescente.
Dos versiones completamente diferentes
Este elemento resulta fundamental para presentar correctamente la historia.
Existe una acusación realizada públicamente por la madre del estudiante y existe, al mismo tiempo, una negativa de la directora.
Por lo tanto, afirmar simplemente que “la directora mordió al alumno” eliminaría una parte importante de la información disponible.
La forma más precisa es explicar que la familia denunció una supuesta mordedura y que la autoridad escolar rechazó esa acusación.
La fotografía de una lesión no demuestra quién la provocó
En redes sociales comenzaron a circular imágenes de manos y brazos con marcas atribuidas al caso.
Sin embargo, una fotografía aislada no permite determinar quién produjo una lesión, cuándo ocurrió ni en qué circunstancias.
Tampoco pude confirmar de manera independiente que la imagen utilizada en esta publicación corresponda específicamente al adolescente paraguayo.
Para establecer una relación directa serían más importantes una evaluación médica, fotografías verificadas, declaraciones de testigos y cualquier investigación realizada por las autoridades.
Las mordeduras humanas pueden necesitar valoración médica
Más allá del conflicto escolar, una mordedura que rompe la piel no debe tomarse a la ligera.
Las mordeduras humanas pueden infectarse debido a las bacterias presentes en la boca.
Especialmente cuando la lesión afecta manos o dedos, conviene recibir valoración médica si existe ruptura de la piel, dolor importante, inflamación o signos de infección.
Mayo Clinic recomienda lavar adecuadamente una mordedura humana que haya roto la piel y buscar atención médica. [oai_citation:1‡Mayo Clinic](https://www.mayoclinic.org/es/first-aid/first-aid-human-bites/basics/art-20056633?utm_source=chatgpt.com)
Qué hacer inicialmente ante una mordedura
Cuando existe una herida, se recomienda detener cualquier sangrado aplicando presión con un paño limpio y lavar cuidadosamente la zona con agua y jabón.
Posteriormente debe cubrirse con un vendaje limpio.
Un profesional puede determinar si existe necesidad de tratamiento adicional y revisar el estado de vacunación contra el tétanos.
No resulta recomendable confiar únicamente en remedios caseros cuando existe una lesión profunda o una mordedura que rompió claramente la piel.
El caso también abrió un debate sobre celulares en las escuelas
El incidente puso nuevamente sobre la mesa una situación frecuente dentro de los centros educativos: qué debe ocurrir cuando un estudiante utiliza su teléfono en momentos donde existe una prohibición.
Las instituciones pueden establecer normas sobre dispositivos electrónicos, incluyendo cuándo pueden utilizarse y qué consecuencias existen cuando un alumno incumple el reglamento.
Sin embargo, también resulta importante contar con procedimientos claros para evitar que una discusión por un teléfono termine convirtiéndose en un enfrentamiento físico.
Las reglas deben ser conocidas previamente
Una política escolar clara debería explicar quién puede retirar un dispositivo, dónde se guarda, cuándo se devuelve y quién está autorizado para recogerlo.
Esto reduce la posibilidad de decisiones improvisadas durante una situación de tensión.
También facilita que estudiantes y familias conozcan con anticipación las consecuencias de incumplir las normas.
Un conflicto disciplinario no debería convertirse en una confrontación física
La utilización indebida de un teléfono y una posible agresión física constituyen asuntos diferentes.
Un estudiante puede haber incumplido una norma escolar y, al mismo tiempo, seguir teniendo derecho a que cualquier intervención disciplinaria respete los procedimientos establecidos.
Del mismo modo, la existencia de una denuncia no significa automáticamente que la persona acusada sea responsable.
Por esa razón, ambos aspectos deben investigarse de manera independiente.
Los testigos pueden ser fundamentales
Si otros estudiantes o profesores estuvieron presentes durante el forcejeo, sus testimonios podrían ayudar a reconstruir lo ocurrido.
También sería relevante conocer si existen cámaras de seguridad dentro o cerca del aula.
Una investigación completa puede comparar diferentes relatos con evidencia física y documentación institucional.
La dirección del colegio también necesita protocolos
Los conflictos por teléfonos pueden producirse rápidamente, especialmente cuando un estudiante se niega a entregar el aparato.
Los centros educativos pueden reducir este tipo de situaciones mediante procedimientos que eviten forcejeos.
Por ejemplo, podría establecerse una sanción administrativa posterior o contactar a padres y tutores cuando un alumno se niega a cumplir una instrucción.
La familia pidió una explicación
Según la cobertura del caso, la madre solicitó públicamente que la directora explicara lo ocurrido y que las autoridades correspondientes revisaran la situación.
También señaló que comprendía las restricciones sobre celulares, pero insistió en que no debía utilizarse violencia para retirar un dispositivo.
Esta diferencia es importante porque la denuncia no cuestionaba solamente la existencia de una regla escolar, sino el procedimiento utilizado durante el conflicto.
La directora defendió su actuación respecto al teléfono
Por su parte, la directora sostuvo que actuó debido al incumplimiento de las normas del centro.
Explicó que el estudiante ya había recibido indicaciones para guardar el teléfono y continuaba distraído con el dispositivo.
También indicó que el aparato sería devuelto únicamente en presencia de un adulto responsable, según las reglas internas del establecimiento.
La publicación volvió a circular tiempo después
Aunque algunas páginas presentan actualmente el caso como si fuera reciente, el reporte original corresponde a agosto de 2025. [oai_citation:2‡ABC](https://www.abc.com.py/nacionales/2025/08/28/san-juan-bautista-denuncian-a-una-docente-por-supuesta-agresion-fisica-hacia-un-estudiante/?outputType=amp&utm_source=chatgpt.com)
Este detalle resulta importante porque las fotografías y noticias antiguas pueden volver a viralizarse meses después sin incluir la fecha original.
Cuando eso ocurre, muchos usuarios terminan interpretando la historia como un acontecimiento de “última hora”.
Qué está confirmado
La cobertura original confirma que hubo un conflicto entre un estudiante de 16 años y la directora de su colegio relacionado con un teléfono celular.
También está confirmado que la directora retiró el dispositivo y que existió resistencia durante ese proceso.
La madre denunció que durante el forcejeo su hijo habría recibido una mordedura.
La directora negó esa acusación. [oai_citation:3‡ABC](https://www.abc.com.py/nacionales/2025/08/28/san-juan-bautista-denuncian-a-una-docente-por-supuesta-agresion-fisica-hacia-un-estudiante/?outputType=amp&utm_source=chatgpt.com)
Qué todavía no puede afirmarse como un hecho
No existe información suficiente para afirmar definitivamente que la directora mordió al estudiante.
Tampoco puede confirmarse que todas las fotografías que posteriormente comenzaron a circular en redes correspondan realmente al adolescente involucrado.
Mientras no exista una resolución o evidencia definitiva, resulta necesario mantener claramente diferenciadas ambas versiones.
Conclusión
El caso se originó después de que un estudiante de 16 años utilizara un teléfono durante el horario escolar y la directora intentara retirárselo.
La madre aseguró que, durante el forcejeo, la autoridad escolar habría mordido la mano del adolescente para conseguir que soltara el dispositivo.
La directora reconoció el conflicto y la confiscación del teléfono, pero negó completamente haber mordido al estudiante.
Por tanto, lo correcto es hablar de una denuncia de presunta agresión mientras se mantienen diferenciadas las versiones de la familia y de la directora.
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