Hombre fue condenado a 21 años de prisión por la muerte de su hija de dos meses en Nueva York

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Hombre fue condenado a 21 años de prisión por la muerte de su hija de dos meses en Nueva York

Una composición que muestra a un joven ante un tribunal y, en otra fotografía, junto a una mujer y una bebé, volvió a circular acompañada por la frase “ocurrió hace unos segundos”. El caso es real, pero no acaba de suceder. La imagen corresponde a Marlon Rabanales Pretzantzin, quien fue sentenciado en mayo de 2026 por la muerte de su hija de dos meses, Liseyda Rabanales-Barrios.

La Fiscalía del condado de Nassau, en Nueva York, informó que Rabanales Pretzantzin recibió una condena de 21 años de prisión con posibilidad de cadena perpetua. El hombre, de 21 años al momento de ser sentenciado, se había declarado culpable de asesinato en segundo grado el 31 de marzo de 2026.

La sentencia fue dictada el 21 de mayo de 2026 por el juez Robert Schwartz. La Fiscalía había solicitado una pena de 24 años a cadena perpetua, pero el tribunal estableció un mínimo de 21 años antes de que el condenado pueda optar a una eventual revisión.

El caso ocurrió en marzo de 2025

Los hechos que dieron origen al proceso judicial se registraron el 7 de marzo de 2025 en una residencia situada en Maple Road, en la comunidad de Inwood, condado de Nassau.

Según la reconstrucción presentada por la Fiscalía, Rabanales Pretzantzin se encontraba solo en la vivienda al cuidado de sus dos hijos: un niño de aproximadamente 14 meses y la bebé Liseyda, de apenas dos meses.

Las autoridades determinaron que el hombre reaccionó violentamente cuando la niña comenzó a llorar y no lograba tranquilizarla. La investigación estableció que la bebé sufrió una agresión que le provocó lesiones graves.

Después de que Liseyda dejara de responder, el padre la llevó hasta el apartamento de un vecino. Desde allí se realizó una llamada al número de emergencias y los paramédicos acudieron al lugar.

La bebé fue trasladada a dos hospitales

Liseyda fue llevada inicialmente al Hospital Episcopal de St. John. Debido a la gravedad de su condición, posteriormente fue trasladada al Centro Médico Infantil Cohen, donde los médicos confirmaron su fallecimiento.

El examen médico reveló lesiones en diferentes partes de su cuerpo. La Fiscalía indicó que la niña presentaba daños severos en el cuello, varias costillas fracturadas y otras evidencias compatibles con una agresión.

Estos resultados contradijeron las primeras versiones ofrecidas sobre lo sucedido. Las autoridades iniciaron una investigación y entrevistaron a las personas que se encontraban relacionadas con el entorno familiar.

Cinco días después del fallecimiento, el 12 de marzo de 2025, integrantes del Departamento de Policía del condado de Nassau arrestaron a Rabanales Pretzantzin.

La bebé había sido celebrada como la primera del año

La fotografía en la que aparecen los padres sosteniendo a la recién nacida fue tomada poco después de su nacimiento. Liseyda nació durante las primeras horas del 1 de enero de 2025 en el Hospital Episcopal de St. John, en Far Rockaway.

El centro médico había celebrado su llegada como el primer nacimiento registrado allí durante el nuevo año. La familia apareció en fotografías sosteniendo a la niña y recibió diferentes artículos para su cuidado.

Algunas publicaciones iniciales identificaron a la bebé con un nombre diferente. Sin embargo, residentes y fuentes vinculadas al caso confirmaron posteriormente que se trataba de la misma familia.

La imagen alegre del nacimiento adquirió un significado doloroso después de conocerse lo ocurrido apenas dos meses más tarde. Las mismas fotografías fueron utilizadas por numerosos medios para informar sobre la investigación y el proceso judicial.

El acusado se declaró culpable

Durante la primera etapa del proceso, Rabanales Pretzantzin enfrentó una acusación de asesinato y permaneció detenido. En marzo de 2026 decidió declararse culpable de asesinato en segundo grado.

La declaración evitó la realización de un juicio completo y dejó en manos del juez la imposición de la pena. El reconocimiento de culpabilidad ocurrió aproximadamente un año después del fallecimiento de Liseyda.

Al anunciar el acuerdo, la Fiscalía señaló que el acusado admitió su responsabilidad en la agresión que causó la muerte de la bebé. La audiencia de sentencia fue programada inicialmente para mayo.

Finalmente, el tribunal impuso una pena de 21 años a cadena perpetua. Esto significa que deberá cumplir al menos 21 años antes de poder solicitar libertad condicional, sin garantía de que sea concedida.

La Fiscalía destacó la vulnerabilidad de la víctima

La fiscal de distrito del condado de Nassau, Anne Donnelly, describió la sentencia como el cierre de un caso marcado por una violencia difícil de comprender. También recordó que la niña dependía completamente del cuidado y la protección de los adultos responsables.

La Fiscalía agradeció la colaboración del Departamento de Policía del condado de Nassau, la Oficina del Médico Forense de Nueva York y los profesionales especializados que participaron en el procesamiento del caso.

La acusación fue dirigida por fiscales de la división de litigios y contó con el apoyo de una unidad especializada en casos relacionados con bebés y niños pequeños.

El otro hijo fue puesto bajo protección

Cuando ocurrió la emergencia, otro niño pequeño se encontraba en la vivienda. Tras el arresto, las autoridades tomaron medidas para garantizar su seguridad y realizar las evaluaciones correspondientes.

Los primeros informes policiales no atribuyeron participación a la madre en la agresión. Como sucede en investigaciones que involucran a menores, una parte de la información familiar permaneció reservada para proteger su privacidad.

El objetivo de las instituciones de protección infantil es determinar si existen otros riesgos dentro del hogar y asegurar que los menores sobrevivientes permanezcan en un entorno seguro.

Las imágenes del tribunal no son recientes

La fotografía del joven custodiado por oficiales corresponde a una etapa anterior del proceso. La imagen inferior también fue tomada durante una comparecencia judicial y no demuestra que la sentencia haya sido anunciada “hace unos segundos”.

La publicación viral reúne fotografías tomadas en diferentes momentos: el nacimiento de la bebé, la detención y las audiencias. Posteriormente fueron colocadas dentro de un solo collage.

Aunque la condena sí fue confirmada oficialmente, ocurrió el 21 de mayo de 2026. El texto utilizado en redes sociales modifica el contexto temporal para hacer que la información parezca una noticia de último minuto.

La importancia de no alterar el contexto

Los casos que involucran la muerte de un menor deben abordarse con especial sensibilidad. No es necesario utilizar descripciones explícitas para explicar la gravedad de lo ocurrido, y la información debe basarse en documentos judiciales.

También debe distinguirse entre la etapa inicial, cuando existía una acusación, y la situación actual. Antes de marzo de 2026, correspondía hablar de un acusado y respetar la presunción de inocencia. Después de su declaración de culpabilidad y la sentencia, puede afirmarse que fue condenado.

Compartir información antigua como si acabara de ocurrir puede confundir a los lectores y provocar que circulen datos correspondientes a etapas anteriores del proceso.

Señales de alerta ante el maltrato infantil

Los bebés son especialmente vulnerables porque no pueden comunicar lo que les ocurre ni protegerse. Lesiones inexplicables, cambios repentinos de comportamiento, miedo ante una persona o versiones contradictorias sobre un accidente pueden justificar una evaluación profesional.

Cuando un cuidador se siente sobrepasado por el llanto de un bebé, debe colocarlo en un lugar seguro y pedir ayuda. Sacudir a un niño pequeño puede provocar daños permanentes o la muerte.

Los familiares y vecinos que sospechen una situación de riesgo deben comunicarse con los servicios de emergencia o con la institución local de protección infantil. Una intervención temprana puede evitar consecuencias irreparables.

Conclusión

El caso mostrado en la publicación corresponde a Marlon Rabanales Pretzantzin y su hija Liseyda Rabanales-Barrios. La bebé murió el 7 de marzo de 2025, cuando tenía dos meses.

El padre fue arrestado cinco días después, se declaró culpable de asesinato en segundo grado el 31 de marzo de 2026 y recibió una condena de 21 años a cadena perpetua el 21 de mayo de 2026.

Por consiguiente, no se trata de un hecho ocurrido “hace unos segundos”. La información es real, pero la frase viral elimina las fechas y presenta como reciente un proceso judicial que ya concluyó con una sentencia.