Una historia ocurrida en el departamento del Magdalena ha causado conmoción por la cercanía entre dos pérdidas que afectaron a una misma familia. En octubre de 2025, Aciel Parejo, un menor de edad, murió después de verse involucrado en un accidente de tránsito mientras viajaba en motocicleta junto a su padre. Diez meses después, su padre, Jassir Parejo Zárate, también perdió la vida en otro siniestro vial.
La coincidencia temporal convirtió el caso en una de esas historias difíciles de asimilar para familiares, amigos y personas que conocían a la familia. Sin embargo, algunos detalles que circulan en redes sociales deben manejarse con cuidado, especialmente porque no toda fotografía utilizada para acompañar la noticia permite comprobar dónde ocurrió el accidente ni quiénes aparecen en ella.
La primera tragedia ocurrió en octubre de 2025
De acuerdo con reportes de medios regionales, el primer episodio ocurrió el 25 de octubre de 2025. Jassir Parejo se desplazaba en motocicleta junto a su hijo Aciel después de haber estado en Santa Marta.
Durante el recorrido de regreso hacia Ciénaga se produjo un accidente en las inmediaciones de la glorieta de La Piragua, en la Troncal del Caribe. El adolescente terminó involucrado en el siniestro y posteriormente fue impactado por un vehículo pesado.
Aciel perdió la vida en aquel episodio, mientras que su padre sobrevivió. La familia quedó entonces enfrentada a la pérdida de un menor que, según los reportes publicados, tenía alrededor de 12 o 13 años. Algunas publicaciones difieren en la edad exacta, por lo que ese dato debe tomarse con prudencia.
Para Jassir comenzó entonces un periodo marcado por el duelo. Además de ser padre, era docente y estaba vinculado con la comunidad educativa de la región. Su historia después de aquella tragedia estuvo marcada por la necesidad de continuar con su vida mientras afrontaba la ausencia de su hijo.
Diez meses después, la tragedia volvió a la familia
La segunda noticia llegó aproximadamente diez meses después. Jassir Parejo Zárate murió tras sufrir otro accidente de tránsito mientras se movilizaba en motocicleta por la Troncal de Oriente, en el departamento del Magdalena.
Los reportes ubican el nuevo siniestro en el sector conocido como La Vuelta de La Criolla, cerca de Julio Zawady y dentro de la jurisdicción de Zona Bananera. Según las primeras informaciones divulgadas por medios regionales, en el accidente estuvo involucrado un vehículo de carga.
Las circunstancias exactas del choque debían ser establecidas por las autoridades. Por esa razón, no resulta apropiado atribuir de manera definitiva responsabilidades, velocidades o maniobras específicas sin una conclusión oficial de la investigación.
Lo que sí aparece de manera coincidente en los diferentes reportes consultados es que la muerte de Jassir ocurrió aproximadamente diez meses después de la pérdida de su hijo Aciel y que ambos acontecimientos estuvieron relacionados con accidentes de tránsito.
La motocicleta que quedó ligada a las dos tragedias
Uno de los elementos que más llamó la atención en las publicaciones sobre el caso es la relación de la misma motocicleta con ambos episodios.
Según algunos reportes, se trataba del mismo vehículo en el que Jassir viajaba con Aciel cuando ocurrió el primer accidente. Meses después, esa motocicleta habría vuelto a estar involucrada en el siniestro en el que murió el padre.
Esta coincidencia llevó a algunas personas cercanas a utilizar expresiones como “la moto maldita”. No obstante, se trata de una manera simbólica de describir el dolor y la coincidencia que vivió la familia, no de una explicación real sobre los accidentes.
Una motocicleta no puede considerarse responsable por sí misma de un siniestro. Las causas de cada accidente deben establecerse mediante investigaciones técnicas que pueden tener en cuenta las condiciones de la vía, los vehículos involucrados, las maniobras realizadas y otros factores.
Una familia que tuvo que enfrentar dos pérdidas
La dimensión más dolorosa de la historia está en que Jassir no solamente perdió la vida en un accidente: meses antes había tenido que enfrentar la muerte de su propio hijo.
Para cualquier familia, la pérdida de un menor representa un golpe profundo. En este caso, el padre sobrevivió al primer accidente y tuvo que continuar su vida después de haber presenciado las consecuencias del siniestro que terminó con la vida de Aciel.
La segunda tragedia ocurrió cuando todavía no había transcurrido un año desde aquella primera pérdida. Por ello, familiares y personas cercanas tuvieron que afrontar nuevamente un proceso de duelo.
Medios regionales han descrito a Jassir como docente y padre de familia. Su fallecimiento también generó reacciones dentro de la comunidad educativa del Magdalena, donde era conocido por su trabajo.
Qué se sabe y qué no puede confirmarse a partir de la fotografía
La fotografía que circula junto a la historia muestra una escena de un accidente de tránsito con una motocicleta, un automóvil, una ambulancia y presencia de agentes de tránsito y ciudadanos. También aparece en primer plano un adulto junto a un menor y símbolos de luto.
Sin embargo, la imagen por sí sola no permite demostrar que esas personas sean Jassir Parejo Zárate y su hijo Aciel. Tampoco permite confirmar que el accidente que aparece al fondo corresponda a alguno de los dos hechos mencionados en los reportes periodísticos.
De hecho, las señales visibles en la fotografía hacen referencia a lugares de Antioquia, mientras que las informaciones sobre la familia Parejo ubican los hechos en el Magdalena. Esto es importante porque en redes sociales es frecuente que fotografías de accidentes diferentes sean reutilizadas para ilustrar noticias reales.
Por esa razón, lo más responsable es separar la imagen del relato documentado: la historia de padre e hijo está respaldada por reportes periodísticos, pero la fotografía utilizada para acompañarla no debe presentarse como una prueba visual del accidente específico sin una fuente que confirme su procedencia.
Una historia que vuelve a poner la seguridad vial en el centro
Más allá de la coincidencia que ha generado comentarios en redes sociales, el caso también recuerda los riesgos que enfrentan diariamente los motociclistas en las carreteras colombianas.
Las motocicletas ofrecen una alternativa de transporte utilizada por millones de personas, pero sus ocupantes tienen una exposición mucho mayor ante una colisión. Un accidente que involucra automóviles, camiones o vehículos de carga puede tener consecuencias especialmente graves para quienes se desplazan en vehículos de dos ruedas.
Por ello, las recomendaciones habituales de seguridad vial siguen siendo fundamentales: utilizar casco certificado, respetar los límites de velocidad, mantener una distancia adecuada de otros vehículos, evitar maniobras peligrosas y conducir con especial precaución en curvas, intersecciones y corredores con tráfico pesado.
Dos nombres que quedaron unidos por una historia dolorosa
La historia de Aciel y Jassir Parejo ha quedado marcada por una coincidencia difícil de olvidar. Primero, la familia tuvo que despedir al menor después de un accidente ocurrido en octubre de 2025. Cerca de diez meses más tarde, recibió la noticia de la muerte de su padre en otro siniestro vial.
Las circunstancias de ambos accidentes no deben confundirse ni atribuirse automáticamente a una misma causa. Se trata de acontecimientos distintos que deben analizarse por separado.
Lo que permanece como hecho central es la pérdida de dos integrantes de una misma familia en un periodo inferior a un año. Una situación que, más allá de cualquier titular viral, representa principalmente una historia de duelo y de dolor para quienes conocieron a padre e hijo.
Mientras continúan las investigaciones correspondientes al segundo accidente, el recuerdo de Aciel y Jassir permanece entre sus familiares, amigos y personas que compartieron parte de sus vidas con ellos. La tragedia deja también una reflexión sobre la importancia de extremar las precauciones en carretera y de evitar que una fotografía viral termine sustituyendo a la información verificada.
Conclusión
Dos accidentes separados por aproximadamente diez meses terminaron golpeando a la misma familia del Magdalena. Primero murió Aciel Parejo, quien viajaba junto a su padre; posteriormente falleció Jassir Parejo Zárate, docente y padre de familia, en otro accidente de tránsito.
La coincidencia ha generado conmoción en redes sociales, pero también demuestra la necesidad de comprobar el contexto de las imágenes antes de compartirlas como si fueran evidencia de un hecho determinado. La historia familiar puede ser real y estar documentada, aunque una fotografía utilizada para ilustrarla pertenezca a otro accidente.