Dormir con una mascota es una costumbre muy común. Para muchas personas, compartir la cama con su perro o gato es una forma de sentirse acompañadas y fortalecer el vínculo con su animal de compañía. Sin embargo, una imagen viral que habla de una “peligrosa enfermedad” que podría contagiarse por dormir con una mascota ha generado preocupación.
La realidad es más compleja. Los perros y gatos pueden portar determinados microorganismos, parásitos, bacterias u hongos capaces de transmitirse a las personas, incluso cuando parecen completamente sanos. Pero esto no significa que dormir con una mascota provoque automáticamente una enfermedad ni que todas las personas que comparten la cama con su animal estén en peligro.
¿Dormir con un perro o gato puede transmitir enfermedades?
En determinadas circunstancias, el contacto cercano con animales puede facilitar la exposición a microorganismos que causan enfermedades zoonóticas, es decir, infecciones que pueden transmitirse entre animales y seres humanos.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que los animales pueden transportar virus, bacterias, parásitos y hongos capaces de enfermar a las personas. Además, una mascota puede parecer saludable y aun así portar determinados microorganismos.
Por eso, el riesgo no depende únicamente de dormir juntos. También pueden influir el estado de salud del animal, sus controles veterinarios, la desparasitación, la presencia de pulgas o garrapatas, la higiene y el contacto con heces, saliva u otras secreciones.
Los parásitos que pueden estar relacionados con perros y gatos
Uno de los motivos por los que este tipo de publicaciones se vuelve viral es la aparición de imágenes de gusanos o parásitos. Existen parásitos que pueden afectar tanto a animales como a seres humanos, aunque las vías de transmisión no son iguales en todos los casos.
Entre los organismos asociados con perros y gatos se encuentran algunos tipos de lombrices intestinales y anquilostomas. Por ejemplo, los anquilostomas zoonóticos pueden encontrarse en perros y gatos y sus larvas pueden infectar a las personas cuando entran en contacto con piel expuesta a suelo o arena contaminados con heces de animales.
Esto es importante porque una fotografía de un gusano no permite determinar por sí sola qué especie es ni demostrar que una persona se contagió simplemente por dormir con su mascota.
¿Qué enfermedades pueden transmitir los perros?
Los perros pueden portar diferentes microorganismos que, en determinadas circunstancias, pueden causar enfermedades en las personas. Entre las infecciones relacionadas con perros aparecen algunas producidas por bacterias, parásitos y hongos.
Los CDC incluyen entre las enfermedades asociadas con perros la giardiasis, infecciones por Campylobacter, algunos tipos de infecciones por lombrices y anquilostomas, tiña, salmonelosis y determinadas enfermedades transmitidas por garrapatas, entre otras.
Esto no significa que un perro doméstico sano sea una fuente habitual de enfermedades graves. La atención veterinaria periódica, las vacunas recomendadas, la desparasitación y el control de pulgas y garrapatas ayudan a reducir los riesgos.
¿Y los gatos pueden transmitir enfermedades?
Los gatos también pueden transportar microorganismos que pueden afectar a las personas. Entre las enfermedades relacionadas con ellos se encuentran la toxoplasmosis, la tiña, algunas infecciones por parásitos intestinales, la giardiasis, la enfermedad por arañazo de gato y otras infecciones.
Uno de los aspectos más importantes es mantener una buena higiene después de manipular al animal, sus objetos o sus desechos. Los CDC recomiendan lavarse las manos después de tocar, alimentar o limpiar a las mascotas y después de entrar en contacto con sus heces.
¿Entonces es malo dormir con tu mascota?
No necesariamente. La evidencia disponible no permite afirmar que dormir con un perro o un gato sea, por sí mismo, una causa directa de una enfermedad peligrosa en la mayoría de las personas.
Existe un riesgo potencial de transmisión de algunas enfermedades cuando hay contacto muy estrecho con animales infectados, pero los casos de infecciones zoonóticas adquiridas específicamente por compartir la cama con una mascota son poco frecuentes.
El riesgo puede ser mayor para determinadas personas, especialmente aquellas con el sistema inmunitario debilitado, adultos mayores, niños pequeños y, dependiendo de la infección, mujeres embarazadas. En estos casos conviene extremar las medidas de higiene y consultar con un profesional sanitario si existen circunstancias particulares.
La higiene es más importante de lo que parece
Una de las mejores formas de reducir los riesgos es mantener una rutina adecuada de higiene. No se trata de alejarse de las mascotas, sino de evitar situaciones que favorezcan la transmisión de microorganismos.
Es recomendable lavarse las manos después de jugar con el animal, tocar sus heces, limpiar su espacio, manipular sus alimentos o entrar en contacto con objetos que puedan estar contaminados.
También es importante mantener limpia la cama de la mascota y lavar regularmente las sábanas si el animal sube a la cama. Los controles veterinarios permiten detectar problemas de salud y mantener al día medidas como la desparasitación y el control de pulgas y garrapatas.
¿Qué señales indican que una mascota necesita atención veterinaria?
Una mascota que presenta diarrea persistente, vómitos frecuentes, pérdida de peso, lesiones en la piel, caída anormal del pelo, picazón intensa o cambios importantes en su comportamiento debería ser evaluada por un veterinario.
No conviene administrar medicamentos o antiparasitarios sin orientación profesional. El tratamiento depende del organismo involucrado y de las características particulares del animal.
¿La imagen viral demuestra que dormir con mascotas causa una enfermedad?
No. La imagen que circula en redes sociales utiliza una fotografía de una persona durmiendo con un perro y añade una representación de un gusano para generar impacto. Ese recurso visual no demuestra que la persona de la fotografía tenga una infección ni que el animal le haya transmitido un parásito.
También es imposible identificar con certeza un parásito específico solamente a partir de una imagen utilizada en una publicación de redes sociales. Para determinar qué organismo aparece y si existe un riesgo real de transmisión se necesitan datos médicos o veterinarios y, cuando corresponde, pruebas de laboratorio.
Cómo reducir el riesgo sin dejar de disfrutar de tu mascota
- Realiza controles veterinarios periódicos.
- Mantén al día las vacunas recomendadas.
- Utiliza medidas adecuadas para controlar pulgas y garrapatas.
- Consulta al veterinario sobre la desparasitación.
- Lávate las manos después de manipular heces o limpiar los espacios de tu mascota.
- Mantén limpias las camas, mantas y objetos del animal.
- Evita que la mascota lama heridas abiertas.
- Ten especial precaución si en casa hay niños pequeños, adultos mayores o personas inmunodeprimidas.
Conclusión
Dormir con tu perro o gato no significa que necesariamente vas a contagiarte una enfermedad. Sin embargo, las mascotas pueden portar microorganismos capaces de transmitirse a los seres humanos, por lo que la higiene, los controles veterinarios y la prevención son fundamentales.
La publicación viral acierta al recordar que existen enfermedades zoonóticas, pero resulta engañoso presentar el simple hecho de dormir con una mascota como una causa automática de una “peligrosa enfermedad”. El riesgo real depende del animal, del microorganismo, de la vía de transmisión y de las condiciones de salud de cada persona.
Disfrutar de la compañía de una mascota y mantener hábitos de higiene adecuados son medidas que pueden coexistir. Si una persona desarrolla síntomas después de un contacto con un animal o sospecha de una infección parasitaria, lo adecuado es consultar con un profesional de la salud en lugar de intentar identificar la enfermedad mediante fotografías de internet.