Después de varios días de trabajo ininterrumpido entre toneladas de concreto, los organismos de socorro confirmaron el desenlace que los familiares de Martín Vivas, Alejandra Vivas y Amparo Jiménez esperaban no recibir.
Los tres integrantes de una misma familia fueron localizados entre los escombros del edificio Ana Pilar, una de las estructuras que colapsaron en Cali durante el fuerte terremoto registrado el pasado 10 de agosto de 2026.
Martín tenía apenas 10 años. Se encontraba en el inmueble junto a su madre, Alejandra Vivas, de 35 años, y su abuela, Amparo Jiménez, de 78.
Durante días, familiares, amigos, voluntarios y equipos especializados conservaron la esperanza de encontrarlos con vida. Sin embargo, el sábado 15 de agosto se confirmó que los tres habían fallecido.
Tres generaciones permanecían dentro del edificio Ana Pilar
El terremoto sorprendió a la familia mientras se encontraba dentro del edificio Ana Pilar, ubicado en el barrio Cuarto de Legua, en el sur de Cali.
En pocos segundos, la estructura sufrió un colapso que dejó a varias personas atrapadas.
Entre ellas se encontraban Martín, su madre Alejandra y su abuela Amparo.
Desde las primeras horas posteriores a la emergencia, sus familiares comenzaron a difundir fotografías y mensajes para solicitar apoyo.
La imagen de los tres juntos se convirtió en una de las representaciones más dolorosas de la emergencia: una abuela, su hija y su nieto unidos en una fotografía familiar tomada antes de que el terremoto cambiara todo.
La búsqueda mantuvo en vilo a toda una comunidad
Los equipos de rescate trabajaron día y noche alrededor del edificio.
Bomberos, integrantes de la Armada, policías, voluntarios, mineros y especialistas en estructuras colapsadas se movilizaron hasta la zona.
También participaron rescatistas mexicanos conocidos como Topos Azteca, expertos en operaciones realizadas entre escombros y espacios reducidos.
Cada movimiento debía ejecutarse con extrema precaución.
La estructura continuaba inestable y retirar una pieza de concreto sin analizarla podía ocasionar nuevos desplazamientos.
Los familiares permanecieron cerca del lugar observando los avances y esperando una señal positiva.
Los posibles sonidos que aumentaron la esperanza
Durante una de las jornadas, los rescatistas solicitaron guardar absoluto silencio alrededor del edificio.
El objetivo era escuchar cualquier ruido procedente del interior de la estructura.
Según informó Noticias Telemundo, personas cercanas a las operaciones indicaron que se percibieron sonidos parecidos a rasguños durante la madrugada.
Aquella información renovó la esperanza de encontrar a la familia con vida.
Los equipos concentraron sus esfuerzos en el punto desde donde creían que provenían las señales.
Familiares y voluntarios pidieron que no se produjeran ruidos innecesarios en los alrededores.
Una amiga de la familia nunca abandonó el lugar
María Kamila Cano, médica y amiga cercana de la familia, participó como voluntaria durante las labores.
Desde las inmediaciones del edificio habló públicamente sobre Martín, Alejandra y Amparo, explicando que los conocía y que todavía confiaba en que serían rescatados.
Su mensaje reflejó la emoción compartida por quienes acompañaban el operativo.
—No vamos a parar. No podemos parar —expresó mientras los equipos continuaban trabajando.
Familiares y amigos colaboraron proporcionando agua, alimentos, herramientas y otros recursos necesarios para mantener las operaciones.
¿Qué ocurrió realmente con la familia?
Martín, Alejandra y Amparo quedaron atrapados cuando el edificio Ana Pilar se desplomó durante el terremoto del 10 de agosto.
Las condiciones de la estructura dificultaron que los equipos pudieran llegar inmediatamente hasta el punto donde se encontraban.
Durante varios días se emplearon herramientas manuales, equipos de detección y maquinaria especializada.
La esperanza se mantuvo mientras existió la posibilidad de encontrar espacios dentro de los escombros donde las víctimas pudieran haber sobrevivido.
Finalmente, los organismos de socorro lograron llegar hasta ellos.
Los tres fueron recuperados sin vida.
El mensaje con el que la familia confirmó la noticia
Después de recibir la confirmación, los familiares difundieron un mensaje agradeciendo el acompañamiento recibido durante las jornadas de búsqueda.
En el comunicado reconocieron el trabajo de los rescatistas, voluntarios y ciudadanos que compartieron sus publicaciones.
También informaron que Alejandra, Martín y doña Amparo descansaban en paz.
El mensaje terminó con los días de incertidumbre, pero abrió una etapa profundamente dolorosa para quienes permanecieron esperando frente a las ruinas.
Muchas personas que no conocían personalmente a la familia habían seguido cada actualización y también expresaron tristeza al conocer el desenlace.
Quiénes eran Martín, Alejandra y Amparo
Martín Vivas era un niño de 10 años que aparece en el centro de la fotografía familiar que comenzó a circular en redes sociales.
A su lado se encuentra su madre, Alejandra Vivas, de 35 años.
La tercera integrante es Amparo Jiménez, de 78 años, madre de Alejandra y abuela de Martín.
La fotografía representa tres generaciones de una misma familia.
Durante las primeras publicaciones apareció información contradictoria sobre el nombre del menor. Algunos mensajes lo identificaron equivocadamente como Miguel.
La información actualizada confirmó que su nombre era Martín Vivas.
El terremoto del 10 de agosto en Colombia
El movimiento telúrico de magnitud 7.4 afectó gravemente al suroccidente colombiano.
Cali estuvo entre las ciudades que registraron daños importantes en viviendas, edificios, centros de salud, instituciones educativas y vías.
El terremoto provocó el colapso de decenas de estructuras y obligó a desplegar equipos de búsqueda en múltiples sectores.
En diferentes comunidades, familias enteras tuvieron que abandonar sus hogares debido a las grietas y al riesgo de nuevos derrumbes.
Las réplicas aumentaron la preocupación y dificultaron algunas labores de rescate.
El edificio Ana Pilar se convirtió en un punto crítico
El edificio Ana Pilar estaba ubicado sobre la avenida Guadalupe, en el sur de Cali.
Después de su colapso, se convirtió en uno de los principales lugares de búsqueda de la ciudad.
Los organismos de socorro recibieron información sobre varias personas que se encontraban dentro del inmueble.
Algunas fueron extraídas durante las primeras horas, mientras otras permanecieron atrapadas durante varios días.
Los equipos debían avanzar lentamente porque ciertos sectores de la estructura podían desplazarse.
Además de buscar sobrevivientes, los especialistas tenían que proteger a quienes ingresaban entre los restos del edificio.
Familiares hicieron llamados constantes
Durante las jornadas posteriores al terremoto, allegados a Martín, Alejandra y Amparo utilizaron redes sociales para solicitar ayuda.
Pidieron herramientas, equipos especializados y personal con experiencia en estructuras colapsadas.
Los mensajes fueron compartidos miles de veces y permitieron que la historia llegara a medios internacionales.
La familia no quería que las operaciones se detuvieran mientras existiera alguna posibilidad de encontrarlos con vida.
Ciudadanos de diferentes lugares se comunicaron para ofrecer apoyo.
Rescatistas avanzaron entre espacios reducidos
Una estructura colapsada forma capas de concreto, vigas, muebles y otros materiales que pueden crear pequeños espacios.
En algunas emergencias, esos espacios permiten que las personas atrapadas sobrevivan durante varios días.
Los rescatistas utilizan cámaras, dispositivos de sonido y perros entrenados para buscar señales.
También retiran escombros manualmente cuando la maquinaria pesada podría causar un nuevo derrumbe.
En el edificio Ana Pilar, las operaciones exigieron horas de análisis antes de cada avance.
El trabajo de los voluntarios
Además de los equipos oficiales, numerosos voluntarios llegaron a las inmediaciones.
Algunos ayudaron a retirar materiales. Otros organizaron alimentos, agua, guantes, mascarillas y herramientas.
Profesionales de la salud permanecieron preparados para atender a las personas que pudieran ser rescatadas.
La colaboración ciudadana permitió mantener el operativo durante largas jornadas.
Sin embargo, las autoridades también solicitaron que las personas sin preparación evitaran ingresar a áreas inestables.
Una fotografía que adquirió un significado diferente
La imagen de Amparo, Alejandra y Martín fue tomada en un momento familiar.
Los tres aparecen juntos y sonrientes.
Después del terremoto, la fotografía comenzó a utilizarse para pedir ayuda y facilitar su identificación.
Posteriormente fue compartida en blanco y negro junto a un lazo de luto.
Para muchas personas, la imagen resume la dimensión humana de la emergencia: detrás de cada número del balance oficial existe una familia, una historia y una comunidad afectada.
El impacto entre quienes siguieron la búsqueda
Durante varios días, miles de usuarios esperaron noticias sobre el niño, su madre y su abuela.
Los posibles sonidos escuchados entre los escombros hicieron creer que todavía podían encontrarse con vida.
Cuando la familia confirmó el desenlace, las redes sociales se llenaron de mensajes de solidaridad.
Personas de diferentes ciudades enviaron palabras de apoyo y reconocieron el esfuerzo de los equipos de rescate.
Otros pidieron evitar la difusión de imágenes explícitas y respetar la privacidad de los familiares.
El balance de la emergencia
De acuerdo con información citada por El País de Cali, el balance oficial con corte al 15 de agosto registraba cientos de personas fallecidas y miles de heridas como consecuencia del terremoto y las emergencias asociadas.
Numerosos municipios en diferentes departamentos reportaron afectaciones.
Miles de viviendas presentaron daños y otras quedaron completamente destruidas.
Centros de salud, escuelas, carreteras, puentes y sistemas de acueducto también resultaron afectados.
Las cifras podían cambiar a medida que los organismos de emergencia recibían nuevos reportes.
Cali continúa enfrentando las consecuencias
Los equipos técnicos comenzaron a revisar edificios y viviendas para determinar cuáles podían continuar habitados.
Muchas familias fueron trasladadas a refugios temporales mientras esperaban los resultados de las inspecciones.
Las autoridades pidieron no ingresar en estructuras con grietas importantes o señales de inestabilidad.
También se mantuvieron operaciones de búsqueda en diferentes sectores de la ciudad.
La recuperación requerirá reparar infraestructura, apoyar a las familias afectadas y garantizar soluciones de vivienda.
La importancia de verificar antes de compartir
La frase “Hace 30 minutos acaban de confirmar que…” comenzó a acompañar la fotografía varios días después del anuncio original.
El desenlace de la familia fue informado el 15 de agosto de 2026, no necesariamente treinta minutos antes de cada nueva publicación.
Este tipo de encabezado se utiliza con frecuencia para generar urgencia y aumentar los clics.
Aunque el caso es real, la frase puede confundir a los usuarios sobre la fecha de los acontecimientos.
Antes de compartir una noticia sensible, conviene revisar cuándo ocurrió y consultar medios que identifiquen a las personas y expliquen el contexto.
Un llamado a respetar a los seres queridos
La difusión del caso debe realizarse con sensibilidad.
Las fotografías familiares no deben acompañarse de detalles inventados ni versiones no confirmadas.
Tampoco es apropiado atribuir responsabilidades por el colapso mientras las autoridades no finalicen las investigaciones técnicas.
Los familiares atraviesan un proceso difícil y merecen privacidad.
Informar con respeto implica reconocer a las víctimas sin convertir su dolor en un rumor.
La investigación sobre el colapso
Las autoridades y expertos deberán estudiar las condiciones del edificio antes del terremoto, los materiales utilizados y la forma en que respondió la estructura.
La intensidad del movimiento no es el único elemento que se analiza después de un colapso.
También pueden revisarse modificaciones realizadas al inmueble, mantenimiento, diseño, antigüedad y cumplimiento de normas.
Hasta que esa investigación termine, no debe señalarse una causa específica distinta al impacto general del terremoto.
El legado de una familia que unió a miles de personas
La búsqueda de Martín, Alejandra y Amparo movilizó a familiares, vecinos, rescatistas y ciudadanos que nunca los conocieron.
Durante días, su historia mantuvo unida a una comunidad alrededor de la esperanza.
Aunque el resultado fue doloroso, el esfuerzo realizado demuestra la importancia de no abandonar las labores mientras exista una posibilidad de rescate.
También evidencia el valor de la cooperación entre organismos oficiales, especialistas internacionales y voluntarios.
Conclusión
Martín Vivas, de 10 años; su madre, Alejandra Vivas, de 35; y su abuela, Amparo Jiménez, de 78, permanecieron atrapados tras el colapso del edificio Ana Pilar durante el terremoto del 10 de agosto en Cali.
Después de varios días de operaciones, los equipos lograron llegar hasta el lugar donde se encontraban.
La familia confirmó posteriormente que los tres habían fallecido.
Su historia representa uno de los episodios más dolorosos de la emergencia y recuerda que cada cifra oficial corresponde a personas con familias, sueños y seres queridos.
Familiares agradecieron la solidaridad recibida y pidieron mantener a Martín, Alejandra y Amparo presentes en las oraciones.
Meta título: Confirman el desenlace de una familia tras el terremoto en Cali
Meta descripción: Martín, Alejandra y Amparo permanecieron dentro del edificio Ana Pilar mientras rescatistas trabajaban durante días para llegar hasta ellos.
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