COMER PESCADO PUEDE ELEVAR EL MERCURIO… PERO TODO DEPENDE DE LA ESPECIE QUE ELIJAS

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COMER PESCADO PUEDE ELEVAR EL MERCURIO… PERO TODO DEPENDE DE LA ESPECIE QUE ELIJAS

El pescado es considerado uno de los alimentos más nutritivos debido a su contenido de proteínas, vitaminas, minerales y ácidos grasos omega-3. Sin embargo, no todas las especies contienen la misma cantidad de nutrientes ni el mismo nivel de contaminantes.

Una publicación viral asegura que los médicos están advirtiendo que comer pescado eleva una sustancia peligrosa dentro del organismo. La afirmación se refiere principalmente al mercurio, un elemento que puede acumularse en determinadas especies marinas.

Esto no significa que se deba eliminar todo el pescado de la alimentación. La clave está en escoger especies con niveles bajos de mercurio, variar las opciones y controlar la frecuencia con la que se consumen los peces grandes.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos y otras instituciones sanitarias mantienen recomendaciones que permiten aprovechar los beneficios del pescado mientras se reduce la exposición al metilmercurio.

¿Cómo llega el mercurio hasta los peces?

El mercurio es un elemento presente naturalmente en el ambiente, aunque diferentes actividades humanas también pueden liberarlo en el aire, el agua y el suelo.

Cuando llega a ríos, lagos y océanos, ciertos microorganismos pueden transformarlo en metilmercurio. Esta forma es absorbida por pequeños organismos acuáticos y comienza a desplazarse a través de la cadena alimentaria.

Los peces pequeños consumen esos organismos y posteriormente son devorados por especies más grandes. Como consecuencia, los peces depredadores que viven durante muchos años pueden acumular cantidades mayores.

Este proceso explica por qué dos especies capturadas en el mismo océano pueden presentar niveles muy diferentes de mercurio.

Los peces grandes suelen acumular más mercurio

El tamaño, la edad y la alimentación de cada especie influyen en la cantidad acumulada. Un pez depredador grande puede consumir cientos o miles de peces pequeños durante su vida.

Entre las especies que suelen registrar niveles elevados se encuentran el tiburón, el pez espada, el marlín, la macarela rey, el reloj anaranjado y el atún de ojos grandes o patudo.

La FDA las clasifica entre las opciones que deben evitar especialmente las mujeres embarazadas, quienes podrían quedar embarazadas, las madres que amamantan y los niños pequeños.

Esta recomendación no debe aplicarse automáticamente a todos los pescados. Existen numerosas alternativas con niveles considerablemente más bajos.

Opciones con menor cantidad de mercurio

Entre las opciones generalmente clasificadas como bajas en mercurio se encuentran el salmón, las sardinas, la tilapia, el bacalao, el arenque, la trucha, los camarones, el abadejo y el atún claro enlatado.

Estas especies pueden aportar proteínas y nutrientes importantes sin producir la misma exposición que los grandes depredadores marinos.

La disponibilidad cambia según el país, por lo que también conviene revisar las recomendaciones sanitarias locales. Los nombres utilizados para cada especie pueden variar entre regiones.

Cuando el pescado es capturado por familiares o pescadores locales, se deben consultar los avisos emitidos para ese río, lago o zona costera. Algunas áreas pueden presentar contaminación específica.

¿Por qué preocupa el metilmercurio?

La exposición elevada y sostenida al metilmercurio puede afectar el sistema nervioso. El riesgo resulta especialmente importante durante el embarazo y los primeros años de vida, etapas en las que el cerebro continúa desarrollándose.

Esto no significa que consumir una porción ocasional de pescado produzca automáticamente una intoxicación. El riesgo depende de la especie, la cantidad ingerida, la frecuencia y el tiempo durante el que se mantiene el consumo.

Para la mayoría de los adultos, comer diferentes pescados bajos en mercurio dentro de las cantidades recomendadas ofrece más beneficios que riesgos.

Las personas que consumen pescado diariamente o varias veces al día deben prestar mayor atención a las especies elegidas.

Los beneficios de comer pescado

El pescado es una fuente de proteínas completas necesarias para conservar músculos, órganos y tejidos. También puede aportar vitamina B12, vitamina D, yodo, selenio y otros nutrientes.

Las especies grasas contienen ácidos omega-3, especialmente EPA y DHA. Estas grasas participan en diferentes funciones del organismo y forman parte de un patrón de alimentación favorable para la salud cardiovascular.

La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda consumir dos porciones de pescado por semana, dando preferencia a especies grasas y preparaciones no fritas.

Por lo tanto, la recomendación general no es dejar de comer pescado, sino aprender a elegirlo correctamente.

¿El atún contiene mucho mercurio?

La respuesta depende del tipo de atún. El atún claro enlatado, que suele incluir barrilete, generalmente contiene menos mercurio y aparece entre las mejores opciones de la FDA.

El atún blanco o albacora puede contener una cantidad mayor y debe consumirse con menos frecuencia. El atún de ojos grandes se encuentra entre las especies con los niveles más altos.

Leer la etiqueta permite saber qué tipo de atún contiene la lata. Si solamente aparece la palabra “atún”, el consumidor puede comunicarse con el fabricante para solicitar información adicional.

Variar entre atún, sardinas, salmón, tilapia y otras opciones evita depender siempre de la misma especie.

Cocinar el pescado no elimina el mercurio

El metilmercurio se distribuye por el tejido muscular del pescado. Por esa razón, no desaparece al freír, hervir, hornear o asar la carne.

Retirar la piel y la grasa puede reducir algunos contaminantes que se almacenan en los tejidos grasos, pero no disminuye significativamente el mercurio.

La manera efectiva de controlar la exposición consiste en elegir especies bajas en mercurio y respetar las recomendaciones sobre frecuencia y tamaño de las porciones.

Cómo preparar pescado de manera segura

Además de seleccionar correctamente la especie, resulta fundamental conservar y cocinar el pescado de forma segura.

El producto refrigerado debe mantenerse frío y consumirse dentro del periodo recomendado. El pescado congelado puede descongelarse lentamente dentro del refrigerador o en una bolsa sellada sumergida en agua fría.

La mayoría de los productos del mar debe alcanzar una temperatura interna aproximada de 63 grados Celsius. La carne también debe volverse opaca y separarse fácilmente con un tenedor.

Un olor agrio, rancio o parecido al amoníaco puede indicar deterioro. En ese caso, el pescado no debe consumirse.

Quiénes deben tener mayor precaución

Las mujeres embarazadas, quienes estén planificando un embarazo, las madres lactantes y los niños necesitan escoger cuidadosamente las especies debido a la sensibilidad del sistema nervioso en desarrollo.

Eso no significa que deban evitar por completo el pescado. La FDA destaca que muchas especies bajas en mercurio aportan nutrientes importantes para el desarrollo infantil.

Las personas con una dieta basada principalmente en productos del mar o que consumen peces capturados localmente también deben revisar las advertencias de su región.

Ante dudas relacionadas con una condición médica, lo apropiado es consultar a un profesional que pueda ofrecer recomendaciones personalizadas.

La verdadera advertencia de los especialistas

Comer pescado no es perjudicial por definición. El problema aparece cuando se consumen repetidamente especies que acumulan grandes cantidades de mercurio.

Elegir peces pequeños, variar las especies y moderar el consumo de los grandes depredadores permite mantener los beneficios nutricionales y reducir la exposición.

La advertencia no es “deja de comer pescado”, sino “conoce qué pescado estás comiendo”. Una selección informada puede marcar una diferencia importante.