Una publicación presentada como una supuesta “alerta mundial” asegura que científicos descubrieron un nuevo caso relacionado con las vacunas contra la COVID-19. Sin embargo, las imágenes no muestran una consecuencia de la vacunación: corresponden a la presencia y extracción de un objeto metálico alojado en la vía respiratoria.

La imagen no demuestra una relación con las vacunas
En redes sociales circula un montaje formado por dos radiografías y dos fotografías tomadas durante una exploración endoscópica. El contenido se comparte acompañado de frases como “alerta mundial”, “científicos descubren un nuevo caso” o “esto les ocurre a los vacunados”.
La interpretación sugerida por esas publicaciones es engañosa. En la primera radiografía se observa una estructura metálica con forma de tornillo proyectada sobre la región de la tráquea o los bronquios. Las fotografías inferiores muestran una broncoscopia: un procedimiento que permite observar el interior de las vías respiratorias y retirar objetos alojados accidentalmente en ellas.
No aparece una vacuna, un microchip ni un material producido por el organismo. Tampoco existe en la imagen información sobre el historial de vacunación del paciente. Por esa razón, utilizarla como prueba de una supuesta complicación de las vacunas contra la COVID-19 carece de fundamento.
¿Qué muestran las cuatro fotografías?
Las dos imágenes superiores son radiografías tomadas desde diferentes ángulos. Esta combinación permite determinar con mayor precisión la posición de un objeto radiopaco, es decir, un elemento que bloquea los rayos X y aparece claramente marcado en la radiografía.
En este caso puede reconocerse una pieza semejante a un tornillo. Las imágenes inferiores fueron captadas con un broncoscopio. En una de ellas se aprecia el objeto metálico dentro de la vía respiratoria mientras es sujetado con instrumental médico. La última muestra el conducto respiratorio después de retirarlo.
La secuencia es compatible con la documentación habitual de un caso de aspiración de un cuerpo extraño. Una revisión médica publicada en el Journal of Thoracic Disease y disponible en PubMed Central explica que los tornillos y otros objetos metálicos pueden identificarse mediante radiografías, pero que la endoscopia respiratoria es el procedimiento definitivo para localizarlos y extraerlos.
¿Cómo puede llegar un tornillo a las vías respiratorias?
La aspiración ocurre cuando un objeto entra accidentalmente en la laringe, la tráquea o los bronquios en lugar de desplazarse por el esófago hacia el estómago. Puede suceder mientras una persona come, se ríe, habla o sostiene una pieza pequeña en la boca.
También se han documentado casos durante procedimientos odontológicos. En mayo de 2025, una publicación clínica describió el caso de un hombre que aspiró accidentalmente un tornillo dental. Una radiografía permitió localizarlo en un bronquio y posteriormente fue retirado mediante broncoscopia. El informe se encuentra en el Southwest Journal of Pulmonary, Critical Care and Sleep.
Eso no significa necesariamente que la fotografía viral pertenezca a ese paciente concreto. Sin el documento original no es responsable asignarle una identidad, fecha o lugar. Lo que sí puede determinarse por el contenido visual es que se trata de un objeto extraño metálico y no de una consecuencia demostrada de la vacunación.
Síntomas de un cuerpo extraño en la vía respiratoria
Los síntomas dependen del tamaño y la ubicación del objeto. Una obstrucción importante puede provocar una emergencia inmediata, mientras que una pieza pequeña puede producir manifestaciones menos evidentes.
- Tos repentina o persistente.
- Sensación de ahogo.
- Dificultad para respirar.
- Silbidos al respirar.
- Dolor o molestia en el pecho.
- Cambios en la voz.
- Infecciones respiratorias repetidas.
- Coloración azulada de los labios en casos graves.
Una persona que sospeche haber inhalado un objeto debe buscar atención médica urgente. No se recomienda intentar extraerlo introduciendo los dedos o instrumentos en la garganta, ya que podría desplazarse y causar una obstrucción mayor.
Lo que se conoce sobre la seguridad de las vacunas
Las vacunas contra la COVID-19, como cualquier medicamento, pueden producir efectos secundarios. Los más comunes incluyen dolor en el lugar de la inyección, cansancio, fiebre, dolor muscular, escalofríos y dolor de cabeza. Generalmente son leves o moderados y desaparecen en pocos días.
También se han identificado reacciones poco frecuentes asociadas con determinados productos. Estos riesgos son vigilados por las autoridades sanitarias y deben comunicarse con información precisa, indicando el tipo de vacuna, la frecuencia observada y la evidencia disponible.
La Organización Mundial de la Salud señala que los efectos graves o persistentes son posibles, pero extremadamente raros, y que los sistemas nacionales e internacionales continúan supervisando la seguridad de las vacunas.
La presencia de un tornillo dentro de la vía respiratoria no figura como efecto adverso de una vacuna. Se trata de una situación mecánica causada por la entrada accidental o el desplazamiento de un objeto físico.
Una imagen médica aislada no prueba una causa
Para establecer que un problema médico fue causado por una vacuna no basta con saber que ocurrió después de la inmunización. Los especialistas deben analizar el diagnóstico, el tiempo transcurrido, los antecedentes del paciente, otras causas posibles y la frecuencia del evento entre personas vacunadas y no vacunadas.
Además, reportar un acontecimiento después de una vacuna no significa automáticamente que esta lo haya provocado. La OMS explica en su guía para profesionales sanitarios que los eventos reportados deben investigarse para distinguir una relación causal de una coincidencia temporal.
En la publicación viral ni siquiera se ofrece una historia clínica que permita realizar esa evaluación. Solamente se reutilizan imágenes de un procedimiento respiratorio y se añade un texto alarmista.
Cómo reconocer una publicación médica engañosa
Los contenidos falsos o descontextualizados suelen utilizar expresiones como “los científicos no quieren que lo sepas”, “alerta mundial” o “acaban de confirmarlo”, pero no incluyen el nombre del estudio, la institución responsable, los autores ni un enlace verificable.
Antes de compartir una afirmación médica conviene comprobar:
- Si identifica a los investigadores y la institución.
- Si enlaza el estudio científico original.
- Si indica cuándo y dónde ocurrió el supuesto caso.
- Si una autoridad sanitaria reconocida confirmó la información.
- Si la imagen pertenece realmente al hecho descrito.
- Si diferencia entre un evento posterior y una relación causal demostrada.
Conclusión
La publicación que presenta estas radiografías como una nueva alarma para las personas vacunadas contra la COVID-19 es engañosa. Las imágenes muestran un objeto metálico alojado en la vía respiratoria y el procedimiento utilizado para retirarlo mediante broncoscopia.
No contienen evidencia de que una vacuna haya generado el objeto ni de que exista una nueva complicación vinculada con la vacunación. Compartirlas con una descripción alarmista transforma un caso clínico de aspiración de cuerpo extraño en una historia completamente diferente.
Ante cualquier duda relacionada con una vacuna o un síntoma respiratorio, la recomendación adecuada es consultar a un profesional de la salud y revisar información procedente de autoridades sanitarias y publicaciones científicas verificables.