Alerta entre vacunados contra el COVID-19: la verdad detrás de la radiografía que circula en redes

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Alerta entre vacunados contra el COVID-19: la verdad detrás de la radiografía que circula en redes

Una composición de radiografías y fotografías tomadas durante una broncoscopia está siendo utilizada para sugerir un supuesto descubrimiento relacionado con las vacunas contra el COVID-19. Sin embargo, las imágenes muestran un objeto metálico alojado en la vía respiratoria y no constituyen evidencia de cáncer ni de una nueva enfermedad provocada por la vacunación.

La publicación ha llamado la atención porque en las radiografías se observa claramente una pieza parecida a un tornillo en la parte superior del tórax. Las imágenes inferiores muestran el interior de la vía respiratoria y el procedimiento utilizado para retirar el objeto.

A pesar del texto alarmante que acompaña la composición, no existe en las imágenes ningún elemento que demuestre que el paciente estuviera vacunado contra el COVID-19 o que la presencia de la pieza metálica tuviera alguna relación con una vacuna.

¿Qué muestran realmente las imágenes?

Las fotografías corresponden a un caso médico de un cuerpo extraño dentro de la vía respiratoria. En las dos primeras imágenes se presentan radiografías tomadas desde diferentes posiciones. En ellas puede observarse una estructura metálica con forma de tornillo situada cerca de la tráquea.

Las imágenes inferiores fueron obtenidas mediante una broncoscopia, procedimiento en el que un especialista introduce cuidadosamente un instrumento con cámara por la vía respiratoria para observar la tráquea y los bronquios.

En una de las fotografías se aprecia el objeto metálico mientras es sujetado para extraerlo. En la otra se observa la tráquea después del procedimiento. Este tipo de documentación es frecuente en artículos y reportes médicos sobre aspiración de objetos extraños.

Un tornillo no puede ser producido por una vacuna

Las vacunas no pueden fabricar, formar ni introducir tornillos dentro del organismo. Una pieza metálica visible en una radiografía tuvo que llegar allí por aspiración accidental, por migración desde un dispositivo médico instalado previamente o como consecuencia de otro procedimiento.

Existen informes médicos de tornillos dentales aspirados accidentalmente durante tratamientos odontológicos. También se han documentado casos poco frecuentes en los que una pieza utilizada en una cirugía cervical se desplaza con el paso del tiempo y llega hasta la tráquea.

Determinar cuál de esas situaciones ocurrió en un paciente específico requiere consultar el reporte médico original. La imagen aislada no permite conocer su historia clínica, pero sí permite descartar la idea de que el objeto haya sido “creado” por una vacuna.

No hay evidencia de un supuesto cáncer nuevo en los vacunados

Las publicaciones que anuncian que “científicos descubrieron un nuevo cáncer” entre las personas vacunadas necesitan presentar datos verificables: nombre del estudio, institución responsable, autores, metodología, número de participantes, resultados y publicación científica revisada.

La imagen compartida no contiene ninguno de esos elementos. Tampoco muestra un tumor. Lo visible en la radiografía es una estructura metálica definida, mientras que las imágenes inferiores corresponden a una exploración endoscópica de la vía respiratoria.

El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos señala que no existe evidencia de que las vacunas contra el COVID-19 provoquen cáncer, causen su reaparición o aceleren su progresión. Estas vacunas tampoco modifican el ADN de las personas.

¿Por qué se relacionan imágenes médicas con el COVID-19?

Las imágenes clínicas suelen resultar difíciles de interpretar para quienes no trabajan en el área de la salud. Una fotografía de una radiografía, una cirugía o una autopsia puede ser reutilizada con un texto completamente diferente a su contexto original.

El contenido alarmista suele incluir frases como “alerta mundial”, “los científicos no quieren que lo sepas” o “nuevo descubrimiento”. En muchos casos no se menciona el hospital, el nombre de la revista científica ni se proporciona un enlace al supuesto estudio.

Una imagen auténtica también puede utilizarse para respaldar una historia falsa. El hecho de que la radiografía sea real no significa que el texto añadido posteriormente sea correcto.

¿Qué es la aspiración de un cuerpo extraño?

La aspiración ocurre cuando un alimento u objeto entra accidentalmente en la tráquea o los bronquios en lugar de pasar por el esófago. Es más frecuente en niños pequeños, aunque también puede ocurrir en adultos durante procedimientos dentales, episodios de atragantamiento o situaciones que alteran la capacidad para tragar.

Entre los objetos encontrados en las vías respiratorias se han documentado dientes, coronas dentales, tornillos, agujas, fragmentos de prótesis, semillas y pequeñas piezas metálicas.

Los síntomas dependen del tamaño y la ubicación del objeto. Algunas personas presentan inmediatamente tos intensa, dificultad para respirar, dolor, silbidos o sensación de ahogo. Otras pueden permanecer con molestias leves durante días o semanas si el cuerpo extraño no obstruye completamente la vía respiratoria.

¿Cómo se retira un objeto de la tráquea?

Cuando los médicos sospechan la presencia de un cuerpo extraño, pueden solicitar radiografías o una tomografía. Los objetos metálicos suelen ser visibles porque bloquean los rayos X y aparecen como estructuras blancas bien definidas.

La broncoscopia permite localizar el objeto y, en numerosos casos, retirarlo con pinzas, canastas o dispositivos especiales. Dependiendo de la ubicación, el tamaño y la condición del paciente, el procedimiento puede realizarse con un broncoscopio flexible o rígido.

Los casos médicos publicados sobre aspiración de tornillos muestran que la extracción mediante broncoscopia puede realizarse satisfactoriamente cuando existe una valoración adecuada. La situación requiere atención profesional porque un objeto puede causar obstrucción, infección, sangrado o lesiones en la vía respiratoria.

Efectos adversos reconocidos de las vacunas

Informar que esta publicación es engañosa no significa afirmar que las vacunas carezcan completamente de efectos secundarios. Después de la vacunación pueden presentarse dolor en el brazo, cansancio, dolor de cabeza, fiebre o malestar general, normalmente durante un periodo corto.

Los organismos sanitarios también reconocen reacciones poco frecuentes que requieren vigilancia. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades informan que se han observado casos raros de miocarditis y pericarditis después de determinadas vacunas, principalmente en adolescentes y adultos jóvenes.

La existencia de riesgos conocidos no convierte automáticamente cualquier enfermedad posterior en una consecuencia de la vacuna. Para establecer una relación causal se necesitan investigaciones que comparen la frecuencia del problema entre personas vacunadas y no vacunadas, además de considerar edad, enfermedades previas y otros factores.

Un evento posterior no siempre fue causado por la vacuna

Los sistemas de vigilancia reciben reportes de problemas médicos ocurridos después de la vacunación, incluso cuando no se sabe si la vacuna los produjo. Estos registros sirven para detectar señales que posteriormente deben ser investigadas.

Que una enfermedad se presente después de una dosis no demuestra por sí solo una relación causal. Millones de personas desarrollan problemas de salud por razones independientes de su historial de vacunación.

De igual forma, una radiografía que muestra un tornillo alojado en la tráquea no aporta ninguna prueba sobre los efectos de una vacuna. La causa del objeto es mecánica y debe explicarse mediante la historia clínica del paciente.

Cómo reconocer publicaciones médicas engañosas

Antes de compartir una supuesta alerta sanitaria, conviene revisar si incluye los siguientes datos:

  • Nombre completo del estudio y de sus investigadores.
  • Universidad, hospital u organismo que realizó la investigación.
  • Enlace directo a una revista científica reconocida.
  • Número de pacientes estudiados y metodología utilizada.
  • Explicación de la diferencia entre correlación y causalidad.
  • Confirmación por parte de organismos sanitarios independientes.
  • Fecha original y contexto de las imágenes empleadas.

Si la publicación solamente presenta una fotografía impactante y una frase incompleta destinada a generar clics, sus afirmaciones deben tratarse con precaución.

Conclusión sobre la supuesta alerta mundial

La composición viral no demuestra un nuevo cáncer ni una enfermedad causada por las vacunas contra el COVID-19. Las imágenes muestran un cuerpo extraño metálico dentro de la vía respiratoria y un procedimiento endoscópico para retirarlo.

No existe evidencia visible que relacione el caso con la vacunación. Tampoco se proporciona un estudio científico que respalde la supuesta “alerta mundial”. Por lo tanto, presentar estas imágenes como prueba de una nueva enfermedad entre vacunados resulta engañoso.

Las personas preocupadas por síntomas aparecidos después de una vacuna deben consultar a un profesional de la salud y reportarlos mediante los canales sanitarios correspondientes. Las decisiones médicas no deben tomarse basándose en publicaciones anónimas o fotografías sacadas de contexto.